Tenía los pies empapados de la lluvia, ni siquiera sabía si estaba llorando o eran las gotas de agua que chocaban contra su rostro.
Se sentó en un banco bajo un árbol, no sabía a que estaba esperando, toda su vida se había resignado a que la manejaran como a una marioneta.
Intentaba averiguar cual era su guión en la Tierra, el gusto que tenía su vida, porque no había tenido nunca ningun sentido, era como el aroma del aire, el sabor del agua, un papel en blanco, una puerta sin nada detrás.
En su cabeza bailaban ideas insólitas.
Su respiración retumbaba vigorosa.
No paraba de mirar el reloj, una y otra vez, sin parpadear, le suplicaba a las horas que fueran más rápido.
Padecía insomnio pero insistia en quedarse despierta.
Su piel era tan blanca como las nuves en un día claro y su mirada tan transparente como el mar.
Parecía que le hablara a su cabeza intentando convencerla de que todo era mejor así.
En cuanto desperté supe que era tansolo un reflejo de mi vida.
No voy a volver a dejar que me cosan los hilos que faltan para acabar de manejar esta marioneta, hoy voy a dejar salir la persona que hay en mi y que no dejo salir.
sábado, 2 de febrero de 2008
REFLEJO DE LA SOLITUD
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